Cuentame como se crearon las estrellas


La noche estaba despejada, y un padre visualizaba un cielo lleno de estrellas. Sentado en la terraza de su piso, mientras se fumaba un cigarro, observaba cómo se difuminaba el humo; cómo se consumía una grisácea ceniza, resultado de la nicotina y el alquitrán que se metía en los pulmones.
El hijo estaba tumbado en su cama, y en el silencio de la noche se escuchaba su llanto. Cigarro y llanto, llanto y cigarro, dos conceptos que podrían fundirse en uno. Le resultaba al padre cada vez más difícil hablar con su hijo sobre la vida y la muerte, sobre aquello que le inspiraba el humo de su cigarro, que se consumía como su propia alma. Se confundía pensando eso y sabía que su hijo no lo entendería por mucho que se esforzara en explicarle. Y como siempre, todo acababa reduciéndose a lo básico, a la muerte de su madre, la mujer de él.

Fuego enemigo


Para meternos en contexto nos situaremos en 1944, en plena contienda mundial. Concretamente el 24 de Diciembre de ese año, en mitad del bosque de Hurtgen (Bélgica). El 16 de Diciembre Hitler había cumplido su objetivo en la zona. 2.000 cañones iniciaron un bombardeo de hora y media sobre 130 kilómetros de la línea norteamericana de las Ardenas. Después de ese despliegue desesperado y tan explosivo, 250.000 soldados y decenas de blindados iniciaron un despiadado asalto en masa sobre los sorprendidos aliados, que en ningún momento habían barajado una ofensiva de esa magnitud.

La economía de las caricias


Hace unos años el terapeuta Claude Steiner nos planteó las diferencias que nos proporcionan nacer y crecer en un mundo con signos de reconocimiento, de buenas palabras, abrazos, en un estudio que venía a llamar la economía de las caricias. Daba a entender que para procurar nuestra existencia necesitábamos algo más que la comida y la bebida para la hidratación y la alimentación diaria.

El ostiao


Leo la noticia y me quedo perplejo: Un padre se olvida de su bebé en el coche y cuando regresa está muerto. Me quedo perplejo, y me cuesta mucho asimilar la información. Necesito indagar más, clicar en el enlace “leer mas” del artículo digital. Necesito leerlo para intentar comprender como puede un padre olvidarse de su hija en el coche, y marcharse a trabajar tranquilamente.

En realidad las salas de cine nunca morirán

En octubre de 2009, hace casi diez años, un montón de gente relacionada con empresas de internet, periodistas y especialistas en medios de comunicación, se reunieron con la entonces ministra de cultura González-Sinde para intentar demostrarle que una ley que quería acabar con las descargas ilegales, y que estaban apunto de aprobar, coartarían la libertad de expresión.