Cuando se pierden amigos


Con el paso de los años uno se da cuenta de lo que ha dejado atrás. Y es que parece que el tiempo no perdona. Es un martillo que nos atiza con tanta fuerza que nos desorienta hasta que , bueno, llega el momento en el que despertamos y nos damos cuenta de todo lo que hemos perdido. Perdemos oportunidades, recuerdos y cosas que nos llegan hasta lo más profundo de nuestra consciencia. Y perdemos consciencia, sobre todo la que nos caracteriza como seres independientes, individuales y pensantes. Perdemos esa fuerza que nos hace jóvenes. Que nos hace luchar por ideales.
Y así más o menos se dio cuenta Bruno de que había perdido alguna que otra amistad. Por supuesto mantenía la de Armando, que le había acompañado en mil aventuras. Pero se había dejado por el camino unas cuantas que podría haber llegado a sellar con el paso del tiempo. Ese tiempo que no perdona.
Y parecía que Bruno se sentía culpable cada vez que pensaba en Isaac, su amigo el Hippie. Que era un personaje que había conocido durante un concierto. En una época en la que iba a conciertos, se mojaba con botellas de agua la cabeza y tenía la capacidad de saltar sin miedo a la lumbalgia. "Mi amigo hippie", se decía a si mismo. Y en ese momento se estremecía.
Porque su amigo le había enseñado a ser un hippie de los de verdad. Así el primer día que emprendieron un pintoresco curso para aprender a ser hippie, Isaac le explicó que sobre todo tenía que compartir para ser uno delos buenos. Tenía que ser capaz de hacerle una barrera fuerte y sostenible al tener. Tenía que ser ante todo. Y tenía que dar prioridad a la vida y a las personas.
La trenza de su pelo y los pantalones rotos no tenían importancia. Porque un hippie no se podía quedar en la superficialidad.
En el fondo Bruno se veía atraído por todo esto. Y sabía que era un gran aspirante. Quería conocer a gente, vivir experiencias y amar. Sobre todo amar. Porque no había nada más importante que el amor. Y la belleza a la que eran capaces de acceder los hombres que compartían su pasión. A Bruno le parecía que esto le traería tanta libertad, que su corazón no podría dejar pasar ninguna fascinante experiencia más.
El curso duró todo un verano. Y una noche de finales de agosto, Bruno acompañó a su amigo Hippie a una fiesta clandestina que había en una de las calas de Prescidia. Los dos anduvieron por la orilla y llegaron hasta las rocas que determinaban la frontera de aquella playa pequeña.
Y se metieron entre las rocas. La oscuridad no les permitía ver nada más que figuras, adornadas con pequeñas luces que, aunque  parecían luciérnagas, no eran más que la lumbre de los porros.
Allí habían muchos como Isaac. Algunos tocaban timbales y otros simplemente reían.
Isaac le dijo a Bruno que se quería bañar, que si lo acompañaba. Y los dos se quitaron la camiseta y los pantalones y se tiraron en el agua. El mar estaba en calma y nadaron un poco.  Cuando pararon se quedaron  los dos mirándose de frente.
Isaac lloró. Y a Bruno eso le extraño mucho. Cuando se calmó, le dijo a Bruno que no aguantaba más aquella situación. Quería irse a la ciudad a hacer cosas. Y Bruno asintió con la cabeza sin preguntar. Los dos salieron del agua y se secaron. La fiesta transcurrió sin percances. Había mucha risa y mucha charla. Y se lo pasaron muy bien.
Un día antes de su partida a la ciudad, Isaac le dijo a Bruno que le mandaría e-mails. Y le habló de un piso y de lo bien que estaría allí. También le dijo que podría ir a verle cuando quisiera, porque también sería su piso.
Pasaron algunas semanas y Bruno todavía no había ido a ver a Isaac. Pero seguían mandándose e-mails. Isaac le hablaba en ellos de estudiar y de hacer cosas. Y a Bruno aquello le sorprendía. También le comentaba que trabajaba en bares y que había conocido a una tía que estudiaba derecho.
Pasaron los meses y Bruno todavía no había ido a ver a su amigo. Pero Isaac le escribió contándole cosas con un tono más serio. Le mandó también una foto en la que aparecía con la estudiante de derecho. A Bruno le sorprendió la foto porque realmente no reconocía a su amigo. Llevaba camisa y se había cortado la trenza. Y experimentó un extraño sentimiento. Como de lejanía inevitable. Sin duda había perdido a su amigo.
Y después de algunos años y de algunos e-mails sin respuesta, Bruno abandonó toda esperanza. Y solo le quedó el recuerdo de un amigo que fue compañero y protagonista de una época bonita. Y por eso quizá se estremecía cuando hablaba de que había tenido un amigo hippie. Porque una parte de él se había perdido con su amigo. Y una parte de su amigo se había quedado, sin remedio, dentro de su corazón.

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28 comentarios:

  1. Que bello relato, expresas de una forma tan sentida que es inevitable no transportarse y al mismo tiempo recordar nuestras propias experiencias con aquellos amigos que aunque ya no estan en nuestras vidas siempre formaran parte de ella :)
    Felicidades!!! Me encanta como escribes

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    1. Mil gracias por el comentario. Y muchas gracias por dejar este primer comentario. Cada vez que mando un relato me matan los nervios. Un abrazo!

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  2. En la vida pasan estas cosas..., sentimos que vamos perdiendo "cosas" y "personas" evitable o inevitablemente. Nos separamos, no alejamos o cambiamos,
    así de simple.Me gustó tu relato!

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    1. Que alegría tenerte por aquí. Muchas gracias por el comentario y feliz fin de semana. Alegría! QUe no sea todo rememorar esas perdidas. No quiero estropearlo con esta tristeza. Un abrazo fuerte!

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  3. Hola Daniel me ha gustado mucho, un abrazo muy grande.

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    1. Vaya :-) Muchisimas gracias por comentar. Te mando un fuerte abrazo y mis deseos de un placentero fin de semana de descanso y tranquilidad.

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  4. Inevitablemente haces pensar en cosas por las q muchos hemos pasado al leer tus relatos, bonitos recuerdos la mayoría 😊... Me encantó! Excelente!! felicidades!

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  5. Hola Daniel! Es un bonito relato, yo he tenido muchas experiencias parecidas a ésta de Bruno, y es cierto! Es una lástima perder a amigos a lo largo de la vida, porque aunque vayamos encontrando a otros nuevos, parece que perdamos a áquellos con los que teníamos un vínculo más fuerte. Besos y feliz domingo! :)

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    1. Hola! Que alegría tenerte por aquí Inma! Esto son cosas que pasan y a mi me gusta contarla. Me llena saber que la gente vive cosas parecidas y así conecto con todos. Besos y feliz domingo!

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  6. Felicidades..
    Son emociones donde todos nos sentimos identificados.
    Un relato escrito con el corazón.

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    1. Muchas gracias. Para mi lo emocionante son estos comentarios. Un abrazo!

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  7. Para mi leer este relato ha supuesto el impulso de coger la agenda y retomar a todas aquellas personas que sembraron en mi la filosofía "ubuntu" un concepto muy "hippie" el de "yo soy por que tu eres" con tanto peso que ha sido el que me ha movido en los último años a transitar por este mundo y que tanto ha contribuido a mantener la paz en mi. Gracias!! Quizá ellos no vuelvan a ser los mismos o tal vez no piensen igual pero son merecedores de saber cuanto cambiaron mi vida.

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    1. Yo prefiero decir que los relatos no son autobiográficos. Pero en realidad con este quería rememorar un poco ese tipo de relaciones. Con el paso de los años nos enfriamos y nos dejamos engañar por monotonía. La liberta en la playa, amar, el mar y el cuerpo son esas cosas que no debemos perder. Son cosas bonitas como la gente que me lee. Un abrazo fuerte!!

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  8. Excelente relato, sin duda usted transmite mucho y hace que los lectores se transporten y tomen el lugar de los personajes. Un saludo desde México ❤️

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    1. Muchas gracias. Este tipo de comentarios me alegran mucho el día. Un abrazo desde España.

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  9. Precioso Danien, porque ¿quién no ha tenido un amigo/a que dejó de ser quien era pero que se quedó anclado en el corazón?

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  10. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

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  11. ¡Me ha encantado!
    Si te apetece y tienes un ratito me haría mucha ilusión que te pasaras por mi blog. Muchas gracias y leeré tus próximos relatos.

    http://isamarmen.blogspot.com

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  12. Encarnado en un amigo, no deja de ser el sentimiento que se apodera de nosotros, de vez en cuando, al recordar nuestras primeras metas, sentimientos e ilusiones y que nos hacen preguntarnos a donde se ha ido esa parte de nosotros mismos que recordamos pero no encontramos en nuestro interior.

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  13. Siempre que alguien se aleja de nuestro lado se lleva una parte nuestra con él. Esos años de la vida en los que vibras en conciertos, luchas y sueñas con ideales y te crees capaz de cualquier cosa debería durar un poco más. Esa es la parte de la vida que más vivimos y es, también, la que nos deja una ausencia irremediable a medida que se va alejando. Y la triste certeza de saber que nunca seremos los mismos.

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  14. Daniel, como estas? Desde Argentina te mando un gran abrazo y de más está decirte que es muy lindo como escribís y un buen sentimiento en cada frase. Soy @eludau en twitter que me agregaste estos días. Estamos en contacto! No dejes de escribir!

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  15. Cuando miramos hacia atrás y nos detenemos en algún recoveco de el camino, encontramos estos tesoros que conforman bellos relatos... Muy grato el leerte!

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    1. Muchas gracias por el comentario. Te mando un fuerte abrazo!

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