Algunas palabras


Cuando trabajaba en una cosa relacionada con la impresión, algunas veces me cruzaba con un anciano que encargaba a la imprenta sus libros de poemas. Llevaba una calculadora encima, y la utilizaba para averiguar cuanto podía invertir después de vender sus libros. Una vez me regaló uno. Me pareció un gesto tan entrañable que no pude evitar sonreír. Pienso que el hombre se sintió muy satisfecho porque también se alegró.
No voy a entrar a valorar la estructura porque no sabía en ese momento y tampoco ahora. Pero aquellos poemas hablaban sobre la vida, el amor y el tiempo. Me parecieron maravillosos. Me pareció bonito ver como una persona podía llegar a tener tanto amor por la vida. Tanto como para regalar poemas y a una edad en la que en teoría estamos de vuelta de todo. Estaba claro que lo que había escrito aquel hombre tenía como único objetivo expresar el amor por la vida y el ser humano. Y aprendí ese día que escribir para llenar nuestros corazones es de las cosas más bonitas que se pueden hacer en la vida. Por supuesto, en ese momento escribía en un diario que solo yo leía.
Un amigo me dijo una vez que quería escribirle una carta a su novia para explicarle lo que sentía. Me contó que cuando se sentaba a escribir no era capaz de explicar lo que sentía por ella. No tenía palabras para ello. Yo procuro hacer lo mismo cuando me siento a escribir. Me gusta tener algo que contar. Y me gusta emocionarme mientras lo leo, como cuando escucho una canción de las que me hacen llorar. Y que los que me leen lo sientan igual que yo. Y algunas veces no encuentro las palabras que me ayuden. Quizá el exceso de romanticismo me pasa factura en esos momentos, y no es necesario expresar lo que uno siente siempre. 
Las palabras tienen que salir solas a veces. 
Otras veces pienso en como reaccionaréis cuando leáis. Me pregunto donde estaréis, o qué os ha llevado a sentaros a leerme. Muchos lectores me dejan comentarios muy bonitos en el blog. Son palabras bellas que superan cualquier cosa que podría escribir en mi mejor día. Espero que no lo toméis a mal. Pero soy fan de vuestros comentarios.
Quizá me he enganchado a esto. A sentir que la gente me lee. Aquel viejo de la imprenta dejó dentro de mi una sensación que no ha parado de influirme. Siempre he imaginado que escribiría pasara lo que pasara.Y eso de dedicar poemas a la vida también suena bien. El tiempo lo dirá.

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4 comentarios:

  1. Entiendo las razones que llevan a abrir un blog, y me parece muy loable, pero nunca me ha atraído la idea de tomarme tan en serio a mí mismo. Con esto no quiero decir que no esté bien hacerlo; de hecho, creo que a veces es necesario para lanzarse a por aquello que creemos merecer, que es la única manera de merecer algo.
    De todas formas, estoy de acuerdo contigo. Un viejo tío de mi padre tenía en el salón de su casa de campo, colocado con evidente delicadeza, un libro entero de poemas escritos a mano por él para su mujer. Me emocionó tanto que traté de emularlo. Supongo que por mi juventud aún no tengo su finura ni su conocimiento de la vida ni el amor, pero creo que es un testimonio extremadamente valioso de algo tan bonito como el amor de toda una vida. El suyo, me refiero; lo mío por ahora no pasa de mediocre.

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    1. Gracias por el comentario. Me encanta la historia de tu tío. Saludos!

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  2. Precioso, no dejes de escribir, tus lectores, entre los que me encuentro, te lo agradecemos. Un abrazo

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    1. Muchas gracias por este comentario. Es un placer escribir para ti. Saludos!

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