Esperar


No nos gusta esperar. Y yo creo que no nos gusta porque nos suelen pasar las peores cosas mientras esperamos. A muchos nos ha tocado una cola en el peor momento. Una larga cola que parece infinita, que se nos hace eterna cuando intentamos divisar el final. Una espera larga y aburrida. Con el paso de los años he aprendido a disfrutar de la espera. A no recordar momentos en los que mi estado anímico ha dependido de una respuesta, mientras la esperaba. Reconozco que es complicado. Que bien estaría vivir mientras esperamos tranquilos, sin preocuparnos por esa insoportable necesidad de buscar un sentido a nuestras vidas. Estaría bien no darle importancia a la espera. Disfrutar de la gente sin pensar que todos aquellos que se encuentran en una cola han conspirado para que se te enfríe la comida. Creo que por eso la gente que compra el pan tiene tan mala ostia siempre. Aunque eso no es lo peor. La espera en el pasillo de un hospital si que sienta como un golpe bajo. Pero eso es una historia que tendrá que contarse en otro momento. Ahora pienso en una espera más aburrida y menos dramática. Una espera que se hace un mundo. Ahora me gustan esas esperas. Me gusta observar a la gente que espera como yo. ¿Estarán sumergidos en la lista de la compra?¿Se les hará un mundo llegar a fin de mes? ¿Estarán enamorados? Y de nuevo el amor. No tengo remedio. Ahora si recuerdo la espera de una llamada, o la respuesta a una carta. Lo recuerdo sintiendo una dulce melancolía. Como si fuera un sueño que no es ni bueno ni malo, pero sí dulce. Y me vienen imágenes a la recompensa de muchas de esas esperas; un abrazo, un beso en la mejilla. En fin, las esperas pueden llegar a ser dulces. Sobre todo si recuerdas cosas y dejas pasar el tiempo. Como si el tiempo no tuviera importancia. Y de hecho el tiempo no tiene importancia. Tenemos un reloj para controlar el tiempo que emplearemos en cada cosa que hacemos, sin pararnos a pensar que el tiempo pasa. Y llegará el día en el que el reloj no sirva para nada. Porque moriremos y seremos parte de la tierra, del universo.

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2 comentarios:

  1. Esperar disfrutando, en paz y sin angustias, asi deberia de ser pero estamos queriendo siempre para ayer las cosas, los momentos, que nos perdemos en nuestra propia impaciencia escapandose la pportunidad de apreciar en la espera.
    Gracias Daniel por esa linda reflexión, siempre disfruto de tus lecturas.

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  2. Así es... Qué poco nos gusta esperar y sin embargo, a veces, daríamos cualquier cosa por volver a aquellas esperas porque, realmente, no eran otra cosa que VIDA. Y a veces se nos olvida vivir...

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