La gente no se quiere por costumbre


Tengo entendido que en Chile se utiliza mucho el verbo "pololear". Y es una palabra que siempre me ha hecho mucha gracia, significa algo así como hacerse novios. Aunque parezca inocente, la gente suele pololearse. Pienso en una pareja de chilenos. Los dos se pololean. Después de algunos encuentros inocentes, todavía no saben como les latera el corazón cuando se crucen con el amor de su vida. Así que coquetean un poco y se emocionan al sentir cosas que no habían sentido antes. Y la escena, con la palabra pololear rondando en mi cabeza, la imagino tierna y encantadora. O por qué no, también puede que se pregunten entre ellos si quieren ser pololos. No sé, eso podría ocurrir.
Como pasa con toda costumbre, puede que eso de pololear se haya pasado de moda. Y por eso me gusta la palabra, porque rememora cosas que quizá nunca existieron. Que tan solo aparecen en mi recuerdo, idealizado, irreal. Pero son costumbres solamente. Y el amor no se mide por el nivel que uno tenga a la hora de pololear. El amor tiene que ser algo más aparte de costumbres.
Las costumbres sí son diferentes cuando cruzamos un charco de miles de kilometros. Pero yo estoy seguro de que las parejas de chilenos se cogen la mano muy fuerte cuando pasean por la calle. Pienso que dos cuerpos desnudos en la cama, son dos vidas unidas sean de donde sean. Dos cuerpos desnudos que se quieren se comportan de la misma manera en cualquier lugar del mundo. Se sienten dichosos y comparten el sudor. Se rozan de la misma manera y sus corazones laten igual de fuerte. Y al dia siguiente se miran felices y piensan que compartir el fuego de la pasión ha sido la experiencia más bella que han sentido nunca.
Y antes de eso está el amor a primera vista. Hay ganas de ver al otro, se crea espectación antes de las primeras citas. Y eso es bonito, de las cosas más bellas que nos pueden pasar a los chilenos y a los españoles. Y con el paso de los años esos roces hacen que las discusiones sean mínimas. Y la dulce rutina se clava en las vidas de los dos pololos. 
Imagino a dos pololos viejos. Sentados en sus correspondientes mecedoras. Ella haciendo punto, o lo que le permita la vista. Y él , con camisa de rayas y boina, utilizando el bastón para levantarse.




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4 comentarios:

  1. Que bello relato... Para el amor no hay fronteras ni diferencias, solo ese qierer ser y querer estar, bello Daniel! Una vez mas tu inspiracion se hace sentir en cads letra...
    Gracias por compartir!

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    1. No he visto el comentario hasta ahora. Muchas gracias por estar ahí siempre Suritza. Es un privilegio conocer a gente a través de mi blog que dedique unos minutos de su preciado tiempo a leerme.Creo que este es el mayor premio.

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  2. Bueno ante todo me encantó el relato!, la palabra "pololo" da ternura, mimos,
    pertenencia, da "paloma" y me hace volar...Cuando tenga mi POLOLO adecuado lo
    ataré con una cinta muy polola...

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    1. Sí. La palabra pololo es muy tierna y entrañable. jejeje muchas gracias por el comentario!

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