Cuento de navidad


El invierno era largo y en un paréntesis se encontraron. Durante las vacaciones de navidad quedaban para tomar café a las siete de la tarde. Pero la cafeína no les estimulaba tanto como los nervios antes del encuentro. Ella se había teñido el pelo y hablaba diferente, más madura. Él seguía siendo el mismo crío irresponsable. Anochecía temprano y las calles estaban animadas. Las luces de navidad alegraban el paisaje.