Cuento de navidad


El invierno era largo y en un paréntesis se encontraron. Durante las vacaciones de navidad quedaban para tomar café a las siete de la tarde. Pero la cafeína no les estimulaba tanto como los nervios antes del encuentro. Ella se había teñido el pelo y hablaba diferente, más madura. Él seguía siendo el mismo crío irresponsable. Anochecía temprano y las calles estaban animadas. Las luces de navidad alegraban el paisaje.
En la segunda cita, antes de despedirse en el portal de la casa de ella, no pudieron contenerse y se comieron a besos. Después, él aprovechó para pasear bajo aquellas luces que parecían estrellas. Aunque en el fondo sabía que aquello no duraría.
No durarían las estrellas. No duraría ella.
Pasaron los días y llegaron a la conclusión de que la noche de fin de año sería el último día para entregarse el uno al otro. En la cama de una habitación de hotel, que no era territorio de nadie, se fundieron debajo de las sabanas. Y al amanecer, de un nuevo día, de un nuevo año, se prometieron sueños imposibles.
El tiempo les enfrió mucho más que el paso del invierno. Y unos cuantos meses después se volvieron a encontrar. Esta vez era verano y ella le dijo que hacía un año que se conocían. En ese momento los dos se dieron cuenta de que eran dos extraños que se amaban profundamente.

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1 comentario:

  1. Feliz 2017, te deseo que siga la inspiración y las lindas historias.

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