Me duele el pecho de quererte


Se sentó a escribir una carta. No quería que fuera una carta de amor porque no creía en las cartas de amor. El amor se demostraba día a día, con cada roce, con cada caricia. Con cada palabra. Sería como un manifiesto o algo parecido.
Y pensó que al problema de su nefasta expresión escrita se sumaría el de no saber como explicar siquiera la forma en la que la quería, el mecanismo que le hacía temblar en algún que otro momento de su existencia. Y la carta perdía fuerza y credibilidad con cada palabra que escribía. Así que se llevó buena parte de la tarde sentado en la mesa de la cocina. Empezaba una y otra vez, con el único sonido de un reloj de cocina que estaba colgado en la pared. Una y otra vez pensaba que no sabía muy bien como explicar sus sensaciones junto a ella, sobre todo en aquellos momentos en los que sufrían, en los que ella lloraba. Después de tantos años habían pasado mucho juntos. Eran tantos los años que se perdía contándolos. Y no eran tantos los años cuando pensaba que había conseguido mucho en el tiempo que llevaba junto a ella.
Decidió dejar una primera frase. Era potente. Pensó en que la mayoría de los escritores tenían un problema muy gordo si querían causar un impacto parecido con cada frase y cada idea. La primera frase sería “Me duele el pecho de quererte”. Estaba claro que no era un poeta, pero sabía con seguridad que la causa era tan justa como la vida que había vivido. Como la serenidad y tranquilidad que le transmitía estar con la persona a la que él quería. Se levantó y se preparó un bocadillo. Y comió su bocadillo de pie, mientras miraba el papel de la mesa. Que tenía escrita una sola frase: “Me duele el pecho de quererte”.
Y sonrió. Aquella situación le hacía gracia. Había pasado por todas aquellas fases que ha de superar un escritor, un artista bloqueado. Y tenía una frase. Y era una frase que no sabía si era muy buena.
No sabía como decir que él había crecido como persona junto a ella. Y que a él le hacía sentirse muy orgulloso saber, tener la seguridad, de que ella se había hecho fuerte, y había madurado. Habían pasado de ser unos niños a unos adultos sanos. Y se habían preocupado de recorrer aquel camino juntos, cogidos de la mano. Y mientras hacía un recorrido mental por su viaje, el que habían emprendido juntos, también recordaba como habían llegado al éxtasis mientras removían las sabanas de la cama compartida. O aquellas noches de insomnio en las que la preocupación de uno era la de el otro. Y aquellas noches de invierno, en las que no había ola de frío que despegara sus cuerpos abrazados, ansiosos de calor y amor. Pasara lo que pasara, y llegara lo que llegara.
Y pensó en todo aquello, que no era poco. Tan solo podía expresarlo con esa primera frase. Con una frase que simbolizaba la única reacción física ante el recuerdo de un recorrido, de un camino y el viaje más apasionante que cualquier persona podría recorrer. Lo cierto es que le dolía el pecho. Y aquella frase, la única que había escrito, era sin duda la más típica que se podría escribir en una carta de amor.
Así que fue a por una tarjeta pequeña de las que guardaba en el primer cajón de su escritorio. Era una tarjetita de las que utilizaba para felicitar cuando regalaba algo. Escribió aquella única frase y colocó la pequeña tarjeta encima de la almohada. Y decidió abrazarla aquella noche, mientras le explicaba lo que había hecho durante el día. Mientras recordaban aquellas anécdotas que habían vivido juntos. Y deseó seguir así, siendo libre y sintiendo la seguridad de que los dos seguirían aquel camino juntos. O separados. Pero sobre todo siendo personas. Les quedaba mucho amor y toda una vida.

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5 comentarios:

  1. Relato precioso y muy identificativo

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  2. Querer si te aman no duele, lo que realmente produce un dolor físico profundo en el pecho es querer y despues de mas de 20 años de pensar que te querian te das cuenta de que solo has querido tu y que tu amor no ha sido correspondido, que tu amor ha sido utilizado para crear una familia, para crear una zona de confort que después de 29 años ha dejado de servirle y ese amor que creias que era eterno, inmortal se ha basado en engaños, eso si duele en el pecho, duele porque el corazón se te ha roto, se ha roto tu vida, tu proyecto de vida y tu amor, ese amor es pisoteado y te lo arrojan a la cara como basura inservible y no reciclable. Eso es dolor en el pecho y en el alma.hasta entonces ese dolor solo estaba en la poesia, en la literatura, en las canciones. Ahora está en la propia piel, en el pecho, en el todo.

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  3. Se puede decir todo en una frase. Yo creo que lo que importa es lo que una persona haya aportado a tu vida. Lo que signifique, independientemente de si esa persona siga contigo o no. Si te ha hecho crecer como ser humano.

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