Mientras esperaba


Se sentó frente a la ventana. Sujetaba una taza de café con su mano derecha y aguantaba las ganas de fumar. Fuera llovía. El agua en el cristal de la ventana había interrumpido una semana de calor. Y había llegado en un momento en el que no quería ver la lluvia. Porque no era como en aquellas tardes de invierno en las que acababa cerrando los ojos, mientras esperaba sentada. Y se había puesto una camiseta de él porque pensó que no se sentiría sola. Terriblemente sola.

Te hago participe de mi ataque de sinceridad






Y también está esa necesidad de encontrar cosas sin saber muy bien qué se está buscando. No sé si me explico bien, pero de un tiempo a esta parte, pienso que ser adulto se parece mucho a estar viviendo en una isla desierta. Y hablo de ser adulto como si fuera nuevo para mi porque no me he dado cuenta de que he crecido. Ya sabéis que yo vivo en un país de recuerdos y me niego a bregar con las tensiones provocadas por los impuestos, los gimnasios y los regalos de cumpleaños.