Lo habían ocultado



Habían mantenido su relación en secreto. Habían marchado a través de un camino que les hubiera llevado a ninguna parte. Quien sabe si estarían allí, en ese mismo instante, mágico, si no le hubieran dado el trabajo. Y lo celebraban mientras pintaban una pared. “El color que tú quieras, vida mía” le había dicho él a ella días antes. Tanto tiempo en un espacio vacío, en una etapa inclasificable de la relación, que ahora no se creían que podrían recorrer un camino juntos. Tenían un hogar.
Las cosas habían mejorado de verdad, sí. Y se habían sumergido de lleno en actividad de pintar paredes, con orgullo. Porque irremediablemente, el tiempo se les había venido encima. Y durante una época de sus vidas no habían encontrado la manera de evolucionar, la inseguridad económica no les dejaba vivir con tranquilidad. No sabían qué hacer para para construir su propio destino. Ya no se trataba de dejar de lado la frivolidad; dejar de consumir y vivir por encima de sus posibilidades, como solían decir en la tele. Porque el problema es que habían pasado mucho tiempo viviendo por debajo de sus posibilidades. Tanto como para replantearse si merecía la pena seguir como pareja, pese al profundo amor que sentían el uno por el otro.
Ella paró de pintar y bebió agua. Habían colocado una destartalada radio en la esquina, en el suelo de la habitación que estaban pintando. Comprarían cosas de segunda mano para empezar. Él no pudo evitar acercarse y abrazarla desde atrás. Había traído bocadillos. Ella le ofreció la botella de agua. Aquella noche se sentarían a cenar sobre dos sillas de playa, en un salón vacío de muebles y lleno de esperanzas.
Parecía que estaban pensando en lo mismo, en lo que sería el nuevo hogar de los dos, y en la criatura que ella llevaba dentro. Parecía que él estaba pensando también en que sería padre, mientras terminaban de cenar en aquel salón improvisado. Parecía que eran inmensamente felices cuando los dos se miraron en un momento mágico. Después de cenar, como si se hubiesen aguantado durante miles de años, se pusieron a llorar.

14 comentarios:

  1. Muy bonito el relato.
    El principio de algo es muy especial aunque se cuente con poco,pero esa ilusión,no se paga con nada.
    Gracias:)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias. Quería plasmar eso. Y mil gracias por comentar.

      Eliminar
  2. Precioso y con mucho sentimiento. Besotes.

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por dejarme el comentario. Y gracias por leerme. BEsos!

      Eliminar
  3. Es magnífico, Daniel, enhorabuena! Gracias por compartir tu mundo interior tan maravillosamente expresado.

    ResponderEliminar
  4. Me gustó mucho!, sencillo y sentido como la vida misma (cuando la aceptamos como es...)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias por el comentario. Sigue conmigo y acompañame en este viaje litario. Saludos!

      Eliminar
  5. Es increíble la manera en como lo narras Daniel, me encanta la manera como dices el relato porque nos haces a los lectores imaginarnos las escenas como si estuvieramos viviendo o viendo una película....gracias por tus relatos, .... No haces el día de verdad!... mi nombre Magdalena Martínez (Tamaulipas)

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Que bueno el comentario. Me da mu energía positiva. Gracias y seguimos en contacto. Un abrazo!

      Eliminar
  6. Me encanta, es el nacimiento de un hogar,comparto!

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Muchas gracias, eso quería. Mira, a lo mejor no te lo vas a creer pero me has alegrado el día con este Me encanta. Porque vaya día. Un abrazo.

      Eliminar