La conspiración infantil


Yo tardé en darme cuenta de que los reyes magos eran una fantasía. No recuerdo exactamente con qué edad lo averigüé, pero con el paso de los años até cabos. Con ayuda uní las piezas del puzle, resolví una conspiración infantil, cuya sospecha había rondado por las aulas de primeria de mi colegio. La verdad es que hoy tengo que confesar que el año que que me enteré de que los reyes magos eran mis padres me hice el tonto.

Postales desde Prescidia 3


Era una familia peculiar. Han entrado, han comprado unas palas para jugar en la playa y se han ido contentos.
Son alemanes. El hijo "pequeño" tendrá unos treinta y tantos, y el que supongo es el mayor; entradas, pendiente y cresta, a saber... El padre de esta familia tan peculiar estaba muy acalorado, sudaba mucho. Ha pagado sin pestañear y el hijo "pequeño" de treinta y tantos, con pantalón pirata y calzoncillos de cuadros que sobresalían, me ha deseado un buen día (hace tiempo que no me desean algo tan bonito). Cuando ha salido le ha dedicado una amable sonrisa a la madre, que esperaba en la puerta, y le ha ofrecido el brazo. Se movía lenta y su mirada reflejaba confusión. Se movía lenta y era mayor. Y esa imagen me ha golpeado en la cabeza con la fuerza de un martillo. Así estoy, que llevo dolorido todo el día...

Postales desde Prescidia 2


Dicen que la muerte no llega con la vejez, sino con el olvido. Será que nos olvidamos de vivir y que con el paso de los años nos hacemos un lavado de cerebro para no enfrentarnos a esa dosis de realidad. Incluso uno puede llegar a pensar que es gracioso negar lo único que sabemos con certeza sobre la vida.

Postales desde Prescidia


Leer postales supone vivir otras vidas. Sentarte a observar como los demás prometen cosas que nunca cumplirán. También hay algo en la escritura que es terapeutico. Tan solo tenemos que sentarnos y escribir en una hoja en blanco, que llenaremos con todas esas cosas que no nos atrevemos ni a pensar. Nos sentaremos en una mesa, o en el suelo, gozando de esa flexibilidad que te concede un ejercicio que puede llegar a ser espiritual. La escritura da libertad, y satisfacción personal.

Y si el tiempo


Y si el tiempo es en realidad una ilusión. Una figura que moldeamos con el paso de los años, que condiciona nuestra interpretación de lo que somos de verdad. 

La verdad


Estaban en el punto en el que podían hablar de todo. Las conversaciones en el coche eran eternas, y compartían muchos recuerdos de la infancia. Pero cuando se miraban pensaban siempre en lo mismo. Les venía a la mente,a los dos, como si fuera algo telepático, la sensación de tener que compenetrarse más.

Cambio


Le tenemos tanto miedo a los cambios. Bueno, yo en realidad siempre le he tenido miedo a los cambios. Será que necesitamos seguridad en nuestras vidas. Y que el ser humano necesita esa seguridad como algo básico en su existencia. Pero acostumbrarse al cambio es una manera de vivir y adaptarse al medio. A veces pienso que es esencial y que me queda mucho que aprender al respecto.

Dos amigas



Hay algo en una relación de amistad que es inquebrantable. Existe una conexión entre dos seres humanos imposible de partir. Y quizá esto venía a representar la escena de aquellas dos muchachas, paradas en la calle, hablando sobre sus cosas. Las dos mujeres habían estudiado en el mismo colegio, el mismo instituto y la misma universidad. Y se habían hecho muy amigas ahí. Habían compartido horas y horas entre clase y clase. Sus recuerdos más íntimos. Los más importantes de su juventud.

Celebrar



Que poca importancia le damos a ciertas palabras. Algunas son como ese sol que nos gobierna, que da sentido a todas las cosas. Y sin embargo no le damos importancia, porque parece que solo tiene sentido cuando protagoniza una fotografía, una preciosa vista de un atardecer quizás.

No recordaba un mes de Noviembre tan frío



No pudo contener la respiración lo suficiente al abrir la puerta de su armario. El aleteo de una polilla le llevó de vuelta a la realidad. El armario que había compartido estaba vacío, como su corazón. Ya no sentía su calor, sus caricias al amanecer, sus besos justo antes de caer rendidos los dos al terminar un día en común, justo antes de unir sus cuerpos, con el pijama como único obstáculo entre sus pieles ansiosas de calor. Al cerrar la puerta del armario Noviembre le comió. Y el frío pasó a ocupar ese espacio, que antes había sido calor, generado por una energía, por la sinergia de unos espíritus libres, que solo buscaban un destino común. Un hogar donde abrigarse y apartarse del frío.