El suicida multimillonario


De repente uno se ve mirando una noticia cualquier y siente algo; un impulso que le hace pensar en cosas existenciales, preguntas que todos nos hacemos una vez en la vida al menos.
Aquella mañana yo estaba leyendo una noticia en mi Smartphone: un chef multimillonario, que tenía un capital valorado en 13 millones de euros había perdido 12 millones de euros en malas inversiones.
Como siempre que me llama la atención algo le leí aquella noticia a mi mujer. A lo que ella se giró y respondió en el acto: por lo menos le quedaba un millón de euros.
Y de pronto pensé en ese dinero, y en la importancia que le damos al dinero, que determina nuestras vida, nuestra existencia. Sí, es lo que creo, determina nuestra existencia, hasta el punto de liarnos un cuerda al cuello si lo perdemos.Hasta el punto de sentirnos inferiores, como que la vida no tiene sentido y no merece la pena vivirla.
Un millón de euros es mucho dinero para determinadas personas. Ironicamente parece que para el chef un millón de euros no valía nada. Y recordé mi niñez, mientras jugaba con mi amigo Pablito y pensaba en peseteas. Un día me había hecho la típica pregunta en el patio del colegio ¿Que harías con un millón de pesetas? Y yo le respondí sin pensar: me compraría el tanque de Gi Joe, con toda la colección.
En aquella época los muñecos Gi Joe venía con las fotos de toda la colección detrás del envase, con la cara de todos los personajes y los componentes. La línea de juguetes Gi Joe ha sido a nivel histórico la más grande jamás creada. Mi obsesión por el tanque de Gi joe venía de una vez en la que nos reunimos en la casa de Mario, un chaval de Almería cuyo padre tenía un trabajo de comercial farmacéutico y cuyo objetivo era el de comprarle la colección entera. Lo que nos marcó de aquella tarde fue que tuvimos que esperar un rato a que Mario paseara aquel tanque por su habitación antes de poder montar nuestros Gi Joe, porque él los tenía todos y había ocupado sus asientos. Cada vez que intentábamos acercar nuestros muñecos los apartaba con la mano, con un gesto de desprecio. Nos hizo esperar allí sentados en el suelo, junto a la cama de nicho, mientras él terminaba de darle unas cuantas vueltas a la habitación. Recuerdo perfectamente el sentimiento de impotencia, de decepción, de engaño, ante semejante falta de tacto. El miraba su tanque mientras daba vueltas en círculo extasiado. Y antes de comenzar otra vuelta nos miraba de reojo haciendo entrever una extraña satisfacción, con la boca apretada. Mientras nosotros permanecíamos con un muñeco en cada mano allí planchados, de rodillas, con cara de tonto. En ese momento, al darnos cuenta de que nos tenía como unos simples espectadores de su demostración de narcisismo, y que nunca nos dejaría tocar aquel tanque, tomé la determinación de escapar de allí , para seguir jugando con mis Gi Joe en un montón de arena que había junto a la cera de mi calle, frente a una casa en la que estaban haciendo unas reformas. Momentos después se unió Pablito con sus muñecos. Recuerdo que construimos trincheras y túneles, y solo cuando se hizo de noche, volvimos a nuestras casas llenos de arena, con las camisetas arrugadas,por fuera del pantalón y muertos de hambre.
De repente. Me veo con treinta cuatro años recordando aquella tarde. Y me vienen a la cabeza muchas otras ocasiones en la que no he consentido que me hicieran sentir inferior por no tener esto o aquello. Nunca he consentido que nadie me insinuaran que yo no valía la pena por tener cosas, o que mi vida no tenía sentido por no sumarme a esa locura. De como he visto una puesta de sol junto a mi mujer o he callejeado con un bocadillo en la mano mientras hacía un viaje con lo puesto. De como las sonrisas y las caricias, el encuentro con el otro, no tiene precio. Y me ha dado pena que Mario acabara allí solo, con una habitación llena de juguetes, con la colección entera de los Gi Joe, jugando solo, en una habitación en la que oscurecía mucho antes que en el montón de arena de la obra. De como en algún momento dejamos de ir a casa de Mario para hacer nada, porque lo tenía todo sin tener nada. De como aquel chef se sentiría igual, vacío, como que la vida no tendría el sentido suficiente como para seguí viviendo, tuviera el dinero que tuviera, incluso el suficiente como para comprar una fábrica para hacer hacer tanques de Gi Joe. Y me ha dado pena. Mucha pena.



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Comentarios

  1. Y es que si logras entender que el sentido de la vida se trata de como y no de con que, seguramente no necesites mucho para ser feliz y lejos fe eso con lo que tengas lograras vivir una vida feliz y plena.
    Excelente reflexión Daniel, te felicito como siempre!!!

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  2. Cierto Daniel, el dinero no es lo más importante en esta vida...

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  3. Me ha gustado mucho tu post, te agradezco que lo compartieras y ya te estoy siguiendo en TW para leerte más seguido. Abrazo...

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