Troya ardió por tí


Te escribo esta carta para decirte algo importante. Me gustaría que supieras que Troya ardió por tí.
Se que ahora no lo puedes entender. Eres pequeña, frágil. Sabes muy poco, aunque pronto me enseñarás muchas cosas. Por eso he ido marcando este decreto, para que quede plasmado en algún lugar, aunque sea el espacio infinito.
Troya ardió por tí. Lo sabe ya mi mundo. Lo sabe mi Dios, el que nos unió de por vida. Lo saben todos, aunque algunos no lo reconozcan.
Por eso te pido ayuda. Para que me salves, tú qué has llegado para someterme con la fuerza de tu espíritu. No entiendes nada y ya te estoy pidiendo ayuda. Que ironía .
Pero entenderás. Y encontrarás tu propia ciudad en llamas, tus paraísos, tus quimeras. Ahora no entiendes de eso.
Eres pequeña.
Sálvame. Tráeme de vuelta al sendero que marcaron tus pies pequeños y frágiles.

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