Hacía tiempo

Hacia bastante tiempo que no publicaba una entrada detrás de otra. Le abrí el blog con el objetivo de lanzar una botella al mar con un mensaje dentro. 
Poco a poco me di cuenta de que la gente me devolvía mucho más que las gracias. 
Entré en crisis. Una especia de vacío creativo del que la ha costado bastante salir. Y no sé si he salido si quiera. No sé si esto forma parte de la madurez como escritor. A lo mejor, resulta que con el paso de los años nos volvemos menos fecundos. No sé si llegara el momento en el que volveré a aquellas noches en las que escribía y publicaba. Me llegaban mensajes de lectores de otros países. A veces miro hacia atrás, y me entran dudas, no sé si aquel pasado fue mejor.

Estas flores


Estas flores no están en el campo. Pertenecen al pequeño jardín de un apartamento que se alquila mucho en verano. Hace un mes caminaba por esa calle y me llamó la atención una anciana que recogía algunas de estas flores. Se había escapado del salón, al parecer había venido con su familia de vacaciones. Y la hija salió segundos después casi desesperada, como temiendo lo peor.
La anciana solo decía cosas como "mira que bonitas" "no tenemos de estas allí". Allí, a saber de dónde era. Pero me llamó profundamente la atención aquella imágen. Cómo podemos llegar a ser tan sencillos a según qué edades. Me reconforta saber que en algún momento de mi vida dejaré tanta estupidez. Tanta tontería cotidiana. Y tendré la oportunidad de ser como aquella mujer.
En otro orden de cosas. También he vuelto a mandar relatos por mail. Tenía mi lista de suscriptores abandonados. Y me ha respondido una lectora diciendo "me encanta todo lo que escribes". No han sido las palabras, no ha sido el contenido. Ha sido el hecho de volver a hablar con un lector por mail. Allí todo es diferente. No es como esto. Es más personal. Y me he emocionado. Me he sentido como la anciana que recogía flores.
Ya es otoño y la estampa de las flores no es tan propia. Pero no dejo de recordar todas las entradas de otoño de los últimos 35 años. Ahora son diferentes. Tiene un tono más gris. Sigo torcido, un poco nada más. Lo prometo. Pero me alegra saber que estoy empujándome con la escritura otra vez.